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Archive for the ‘Metales’ Category

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Clásico calientapiés ovalado de zinc con tapa y rosca de bronce. Marcado D.R.P. (DEUTSCHES REICHS PATENT) una clase de registro de patentes de Alemania que se usó desde el año 1877 hasta 1945.

Un poco de historia…

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La búsqueda de métodos para atenuar el frío del invierno ha sido una constante preocupación de la humanidad. Piedras calientes en la prehistoria, ladrillos, calentadores de combustible, mantas y las botellas llenas de agua caliente formaron parte de los utensilios de la vida cotidiana familiar durante varias generaciones. A algunos visitantes de este blog les vendrá a la memoria el recuerdo de madres y abuelas, preparando con amor una botella o bolsa de agua caliente envuelta en un suave lienzo que hacía que nuestra cama se convirtiera en un nido acogedor.
Los calientacamas que contenían brasas estaban en uso ya en el siglo XVI. De forma cóncava con una tapa generalmente decorada con agujeros e incisiones y un largo mango de madera, eran usados por las personas de servicio encargadas de calentar previamente las sábanas de sus patrones. Una costumbre peligrosa ya que muchas camas fueron destruidas por el fuego.

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De la época victoriana nos llegan las botellas de loza con tapón de corcho. Un inventor croata, Slavoljub Eduard Penkala (1871 – 1922) patentó la primera botella de agua caliente. El caucho vulcanizado de Charles Goodyear que aparece en 1830 abre paso a la bolsa de agua caliente tal como algunos la recordamos.

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Los calientapiés se fabricaron en zinc, níquel, cobre, latón, estaño, aluminio, caucho, porcelana o gres vidriado y también algunos combinaron hasta dos o tres materiales diferentes. Ovalados, cilíndricos, rectangulares son muestras de las diversas técnicas industriales o artesanales disponibles en cada época.
Hoy estos antiguos recipientes se han convertido en un elemento de decoración y coleccionismo.

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Charles Perrault (1628 – 1703)

Autor francés que sentó bases para un nuevo género literario: el cuento de hadas. Entre sus historias más conocidas se encuentran: Le Petit Chaperon rouge (Caperucita Roja), La Belle au bois dormant (La Bella Durmiente), Le Maître chat ou le Chat botté (El Gato con Botas), Cendrillon ou la petite pantoufle de verre (Cenicienta), La Barbe bleue (Barba Azul), Le Petit Poucet (Pulgarcito), Les Fées (Las Hadas), La Marquise de Salusses ou la Patience de Griselidis (Griselda), Les Souhaits ridicules (Los deseos ridículos), Peau d’Âne (Piel de asno) y Riquet à la houppe (Riquete el del copete). En la actualidad sus cuentos se siguen publicando y muchos se han convertido en óperas, ballets (por ejemplo la Bella Durmiente de Tchaikovsky), obras de teatro, musicales y películas.

Caperucita Roja en el mundo

ARGENTINA – Caperucita Roja

AUSTRALIA – Little Red Riding Hood

BRASIL – Chapeuzinho vermelho

CUBA – Caperucita Roja

CHECOSLOVAQUIA – Cervena Karkulka

INGLATERRA – Little Red Riding Hood

ESTONIA – Punamütsike

FRANCIA – Chaperon Rouge

ALEMANIA – Rotkäppchen

HUNGRIA – Piroska

ISLANDIA – Rauðhetta

ITALIA – Cappuccetto Rosso

LITUANIA – Raudonkepuraitė

PAISES BAJOS – Roodkapje

NORUEGA – Rødhette

POLONIA – Czerwony kapturek

RUSIA – kpachar

ESPAÑA – Caperucita Roja

SUECIA – Rödluvan

ESTADOS UNIDOS – Little Red Riding Hood

Caperucita Roja

de Gabriela Mistral

Caperucita Roja visitará a la abuela

que en el poblado próximo sufre de extraño mal.

Caperucita Roja, la de los rizos rubios,

tiene el corazoncito tierno como un panal.

A las primeras luces ya se ha puesto en camino

y va cruzando el bosque con un pasito audaz.

Sale al paso Maese Lobo, de ojos diabólicos.

«Caperucita Roja, cuéntame adónde vas».

Caperucita es cándida como los lirios blancos.

«Abuelita ha enfermado. Le llevo aquí un pastel

y un pucherito suave, que se derrama en juego.

¿Sabes del pueblo próximo? Vive en la entrada de él».

Y ahora, por el bosque discurriendo encantada,

recoge bayas rojas, corta ramas en flor,

y se enamora de unas mariposas pintadas

que la hacen olvidarse del viaje del Traidor…

El Lobo fabuloso de blanqueados dientes,

ha pasado ya el bosque, el molino, el alcor,

y golpea en la plácida puerta de la abuelita,

que le abre. (A la niña ha anunciado el Traidor.)

Ha tres días la bestia no sabe de bocado.

¡Pobre abuelita inválida, quién la va a defender!

… Se la comió riendo toda y pausadamente

y se puso en seguida sus ropas de mujer.

Tocan dedos menudos a la entornada puerta.

De la arrugada cama dice el Lobo: «¿Quién va?»

La voz es ronca. «Pero la abuelita está enferma»

la niña ingenua explica. «De parte de mamá».

Caperucita ha entrado, olorosa de bayas.

Le tiemblan en la mano gajos de salvia en flor.

«Deja los pastelitos; ven a entibiarme el lecho».

Caperucita cede al reclamo de amor.

De entre la cofia salen las orejas monstruosas.

«¿Por qué tan largas?», dice la niña con candor.

Y el velludo engañoso, abrazado a la niña:

«¿Para qué son tan largas? Para oírte mejor».

El cuerpecito tierno le dilata los ojos.

El terror en la niña los dilata también.

«Abuelita, decidme: ¿por qué esos grandes ojos?»

«Corazoncito mío, para mirarte bien…»

Y el viejo Lobo ríe, y entre la boca negra

tienen los dientes blancos un terrible fulgor.

«Abuelita, decidme: ¿por qué esos grandes dientes?»

«Corazoncito, para devorarte mejor…»

Ha arrollado la bestia, bajo sus pelos ásperos,

el cuerpecito trémulo, suave como un vellón;

y ha molido las carnes, y ha molido los huesos,

y ha exprimido como una cereza el corazón…

“Et l’ogre l’a mangé” (“Y el Ogro se la comió”) 1824

Louis-Léopold Boilly, "Et l'ogre l'a mangé" (Y el Ogro se la comió) 1824

Louis-Léopold Boilly

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Pequeño jarrito de bronce plateado fabricado por ORIVIT aproximadamente en 1910. Está decorado con un diseño en relieve inspirado en el cuento de Caperucita Roja y sellado en su base.

ORIVIT

ORIVIT AG fue fundada en 1894 como “Rheinische Broncegieserei fur Kleinplastiken” en Koln-Ehrenfeld,Alemania, por Wilhelm Ferdinand Hubert Schmitz (1863-1939). La marca Orivit se introdujo en 1898 y fue primeramente conocida por sus objetos de peltre. Pronto sin embargo, se incorporaron otros materiales como el cobre, el bronce y los montajes de vidrios y porcelanas que también llevarán este sello. Algunos de los destacados diseñadores que trabajaron para esta fábrica fueron Hermann Gradl, Walter Scherf y Georges Coudray. En 1905 la empresa que se encontraba en un total colapso financiero fue comprada por WMF.

WMF fabricó artículos con el nombre ORIVIT hasta 1914.

Marcas anteriores a WMF

Marcas posteriores a WMF

Ejemplos de objetos marca ORIVIT

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Delicada caja cuadrada de peltre plateado estilo art nouveau. Está decorada con hojas y frutos de ginkgo biloba dispuestos simétricamente. Elaboradas salientes que rematan en garras de león que apoyan sobre cuatro soportes esféricos que se encuentran punzonados. Su origen es seguramente francés de alrededor del año 1890.

Otras cajas similares

El poderoso árbol ginkgo biloba

El ginkgo biloba o árbol de los cuarenta escudos es originario de China. Los científicos creían que se había extinguido, pero en 1691 el alemán Engelbert Kaempfer lo descubrió en Japón y fue introducido en Europa a principios del siglo XVIII. Los ginkgos habían sobrevivido en China. Se encontraban principalmente en los monasterios de las montañas y en los jardines de palacios y templos, donde los monjes budistas los cultivaban debido a sus cualidades. Desde allí se propagó (por semillas) al Japón y a Corea. En Francia se lo llamó de los cuarenta escudos porque fue el precio que se pagó por cada ejemplar cuando fueron adquiridos. La transacción tuvo lugar en 1780 entre un horticultor de Londres que tenía cinco ginkgos y un aficionado parisino llamado Pétigny. El nombre de ginkgo, a su vez, proviene del chino (después también japonés) ginkyo que significa “damasco de plata” (gin=plata, kyo=damasco). Biloba (bilobado), viene del latín “bis” que significa doble y “loba” que quiere decir lóbulo ya que su hoja en forma de abanico tiene una incisión en el medio.

Hace 65 millones de años en el período terciario había al menos dos especies de ginkgos: el adiantoides y el gardneri. El ginkgo europeo había desaparecido hacía dos millones de años y en América del norte ya no existía siete millones de años atrás.

Es un árbol dioico, es decir, que hay ejemplares masculinos y femeninos. Sólo este último puede dar sus frutos. En la madurez tienen la apariencia de un pequeño damasco de color amarillo dorado. La comparación con el damasco acaba allí: en efecto, la fruta de ginkgo no es comestible. Sin embargo, en su interior posee una semilla comestible muy apreciada en Asia, que tostada, constituye un alimento muy popular en fiestas y banquetes. Cuando madura su fruto tiene un olor desagradable y esta es la razón por la cual los individuos masculinos son más frecuentemente cultivados.

El ginkgo y el art nouveau en Praga

El ginkgo y el art nouveau en l’Ecole de Nancy

El ginkgo y el arte en el vidrio

El ginkgo y el arte en el bronce

Hebilla - Paul Emile Brandt

Hebilla - Paul Emile Brandt

El Ginkgo en los nuevos diseños

Ernst & Jensen

Ernst & Jensen

Christian Dior - 2007

Christian Dior - 2007

Poema al Ginkgo Biloba de Johann Wolfgang von Goethe (1815)

Las hojas de este árbol, que del Oriente
a mi jardín venido, lo adorna ahora,
un arcano sentido tienen, que al sabio
de reflexión le brindan materia obvia.

¿Será este árbol extraño algún ser vivo
que un día en dos mitades se dividiera?

¿O dos seres que tanto se comprendieron,
que fundirse en un solo ser decidieran?

La clave de este enigma tan inquietante
Yo dentro de mí mismo creo haberla hallado:
¿no adivinas tú mismo, por mis canciones,
que soy sencillo y doble como este árbol?

Original - Museo Goethe, Düsseldorf (Alemania)

Original - Museo Goethe, Düsseldorf (Alemania)


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Es un interesante cortador de puntas de cigarro fabricado en Alemania en cobre martillado que conserva su pátina original. Se inserta el cigarro en él y se presiona para cortar.

En su marca se puede apreciar un triángulo con una cigüeña dentro de él y debajo la abreviatura de Gesetzlich Geschutzt (ges.gesch.) que significa marca registrada. Esta sigla fue usada en Alemania y Austria.

Otros ejemplos de cortadores de cigarros

El extremo cerrado o cabeza de un puro es la parte final que se pone dentro de la boca. Lo primero que se debe hacer es cortarla. Cuando un cigarro es enrollado a mano la cabeza está rematada por la perilla, que es un trozo de hoja que cierra la cabeza del cigarro y lo mantiene enrollado evitando también que se seque. Un cigarro no se debe cortar hasta que esté listo para fumar.

J.D. Hogg “Boss” en Los Duques de Hazzard

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Pequeña bandeja pintada a mano con la técnica conocida como “tôle peinte” (chapa pintada), que se impone en Francia alrededor del año 1740. Desde el 1760 fue de producción masiva en Birmingham y otros lugares de Gran Bretaña. En su decoración sobre el clásico fondo negro se aprecian mariposas, flores y un ave fénix enfrentado a dos pájaros exóticos.

El ave fénix

El ave fénix de occidente vive y muere de muchas maneras en diferentes versiones y su ciclo de vida varía en cada historia. El pájaro homólogo de la legendaria China (1) y Japón (2), en cambio, nunca muere pues vive en la Tierra de los Inmortales.

El fénix ha sido relacionado con el sol. Es la maravillosa ave brillante que siempre se renueva como él, muriendo en un rojo fuego al final del día y renaciendo con un dorado oro a la mañana siguiente. El fénix es a su vez el símbolo triunfal del renacimiento y la renovación del espíritu humano. El proceso de su muerte y resurrección es el motivo central del mito, en cuya tradición existen dos versiones:

-El fénix muere en su nido repleto de plantas aromáticas, y de la descomposición de su cuerpo surge un gusano que luego será el nuevo fénix

-El fénix se quema en su nido de plantas aromáticas por la acción de los rayos del sol y de sus cenizas aparece el nuevo fénix.

El misterioso origen del ave fénix (también phoenix o phenix) puede verse en su propio nombre, una voz griega (Φονιξ, phoínix ) que significa “púrpura-rojo”, “carmesí”, “fecha”, “palmera datilera” y “Fenicia”. La palmera datilera se renueva continuamente y de Fenicia es “la tierra roja.” Las diferentes palabras sugieren que el ave se asocia con el rojo y el morado y que proviene del Oriente, tierra de la salida del sol.

Phoenix era el nombre que los escritores griegos le dieron al Bennu egipcio, símbolo de los dioses Osiris y Ra. El fénix sobre la piedra sagrada de Heliópolis es el brillo de la primera luz; es el ave-Sol que dice: “Puedo ver exactamente allende los lindes de las tinieblas, puedo contemplarlo todo exactamente allende las Aguas Prístinas” y “Yo soy el gran ave Bennu de Heliópolis, la que decide qué existe y qué no ha de existir”. La aparición de la luz y la vida se equipara con el reclamo del ave fénix, “el hálito de vida que surgió del cuello del ave Bennu, el hijo de Ra en quien Aton apareció en la nada, en la infinitud, en la oscuridad y en el sitio inexistente del tiempo original”

Mito de metamorfosis que reúne propiedades antitéticas, el ave fénix será usado por predicadores y poetas, ya que emulando lo que en sí misma representa, aparecerá y reaparecerá en los libros a través de los siglos.

(1) “phuong” (macho ) / “hoang” (hembra)

(2) Karura / Ho-Oo

El ave fénix en el arte

Mosaico del Sol

Christian Quarter, Jerusalem

Sepulcro: Christian Quarter, Jerusalem

El ave fénix en palabras

Heródoto (siglo V A. C.)

“Otra ave sagrada hay allí que sólo he visto en pintura, cuyo nombre es el de fénix. Raras son, en efecto, las veces que se deja ver, y tan de tarde en tarde, que según los de Heliópolis sólo viene al Egipto cada quinientos años a saber cuándo fallece su padre. Si en su tamaño y conformación es tal como la describen, su mote y figura son muy parecidas a las del águila, y sus plumas en parte doradas, en parte de color de carmesí. Tales son los prodigios que de ella nos cuentan, que aunque para mi poco dignos de fe, no omitiré el referirlos. Para trasladar el cadáver de su padre desde la Arabia al templo del Sol, se vale de la siguiente maniobra: forma ante todo un huevo sólido de mirra, tan grande cuanto sus fuerzas alcancen para llevarlo, probando su peso después de formado para experimentar si es con ellas compatible; va después vaciándolo hasta abrir un hueco donde pueda encerrar el cadáver de su padre; el cual ajusta con otra porción de mirra y atesta de ella la concavidad, hasta que el peso del huevo preñado con el cadáver iguale al que cuando sólido tenía; cierra después la abertura, carga con su huevo, y lo lleva al templo del Sol en Egipto. He aquí, sea lo que fuere, lo que de aquel pájaro refieren”.

Publio Ovidio Nasón – Metamorfosis (siglo I A.C.)

… “el fénix, cuando ve que los quinientos años están a punto de cumplirse, hace su nido en las ramas de una palmera (in ramis tremulaeue cacumine palmae).”

San Clemente de Roma (siglo I)

“XXV. Consideremos la maravillosa señal que se ve en las regiones del oriente, esto es, en las partes de Arabia. Hay un ave, llamada fénix. Esta es la única de su especie, vive quinientos años; y cuando ha alcanzado la hora de su disolución y ha de morir, se hace un ataúd de incienso y mirra y otras especias, en el cual entra en la plenitud de su tiempo, y muere. Pero cuando la carne se descompone, es engendrada cierta larva, que se nutre de la humedad de la criatura muerta y le salen alas. Entonces, cuando ha crecido bastante, esta larva toma consigo el ataúd en que se hallan los huesos de su progenitor, y los lleva desde el país de Arabia al de Egipto, a un lugar llamado la Ciudad del Sol; y en pleno día, y a la vista de todos, volando hasta el altar del Sol, los deposita allí; y una vez hecho esto, emprende el regreso. Entonces los sacerdotes examinan los registros de los tiempos, y encuentran que ha venido cuando se han cumplido los quinientos años”.

Diógenes Laercio (siglo III)

…”pues de los animales unos son engendrados sin union de sexos, como los que viven en el fuego, el fénix Arabe, y los gusanillos de la putrefacción”…

San Ambrosio (siglo IV)

“¿Sólo los hombres no creemos en la resurrección? Pues bien, por referencias frecuentes y por la autoridad de las Sagradas Escrituras conocemos un ave que tiene fijado el tiempo de quinientos años de vida, y cuando entiende que está cerca su fin, lo que prevé gracias a un cierto presentimiento y apreciación naturales, se construye una caja de incienso, mirra y demás plantas aromáticas y una vez terminada su obra enseguida y en el momento oportuno entra en ella y muere. De los humores putrefactos nace un gusano que va creciendo poco a poco hasta tomar la figura y costumbres de la misma ave anterior… Por la resurrección de esta ave los indígenas saben que ha transcurrido un período de quinientos años. Esta ave resucita al cabo de quinientos años, nosotros al cabo de mil. Ella en este mundo, nosotros en la consumación de los siglos”.

Claudio Claudiano (siglo IV)

“El Fénix es un ave igual a los dioses celestes, que compite con las estrellas en su forma de vida y en la duración de su existencia, y vence el curso del tiempo con el renacer de sus miembros. No sacia su hambre comiendo ni apaga su sed con fuente alguna”.

“Venera el Fénix la ilustre ciudad de Titán muy conocida en Egipto por sus sacrificios expiatorios. El templo de esta ciudad descansa sobre cien columnas cortadas en las canteras del monte de Tebas”.

Eusebio de Cesárea (siglo IV)

“Vimos, además, otra ave extraña, maravillosa como jamás nadie había visto. Su tamaño era aproximadamente el doble del de un águila. Las plumas de sus alas eran de variados colores, el pecho de púrpura, sus patas de bermellón y por la nuca tenía un mechón de color de azafrán; su cabeza era semejante a la de los gallos domésticos. Miraba alrededor con su pupila verde poma; era ésta como un grano de granada. Tenía la voz más hermosa de todas. Parecía el rey de todas las aves; al menos así podía creerse, pues todas las aves a una seguían detrás de ella muy respetuosas. Ella avanzaba como un toro soberbio con paso rápido y majestuoso”.

Physiologus Griego (siglo XI)

” Pues el fénix asume la figura de Nuestro Señor, cuando, al bajar de los cielos, trajo consigo ambas alas llenas de olores agradables, las excelentes palabras celestiales, de modo que cuando extendemos las manos en plegaria, nos vemos llenos del agradable perfume de su misericordia”. Versión siríaca: “Cada fénix es único; vive para él solo, y no está comprometido por esponsales. Viaja a la tierra de Egipto cada quinientos años, y lo ve el sacerdote a mucha altura sobre el ara, mientras llega de Oriente. Y cuando llega trae bajo las alas canela perfumada y otras especies; recoge madera, la amontona sobre el ara, se tumba de espaldas sobre la leña ardiente, y resulta quemado del todo y convertido en cenizas. Y de las cenizas sale un gusano, que crece hasta convertirse en un pajarillo, y al que le salen alas; al tercer día recupera su aspecto físico íntegro, y se transforma en un fénix completo y perfecto, como lo era antes. Entonces se pone en camino y vuela hacia la India, donde vivía antes.”

Dante Alighieri – Divina Comedia / Infierno (siglo XIII-XIV)

“Así los grandes sabios aseguran /que muere el Fénix y después renace, /cuando a los cinco siglos ya se acerca: /no pace en vida cebada ni hierba, /sólo incienso, lágrimas y amomo, /y nardo y mirra son su último nido”.

Juan Ponce de León (siglo XVI).

“El fénix es un ave más bella que el pavo, pues éste tiene alas de oro y plata, pero aquél las tiene de jacinto y esmeralda, y va adornado con los colores de todas las piedras preciosas de gran valor. En la cabeza lleva una corona, y espuelas en los pies. Mora en la India, vive quinientos años y se nutre del aire gracias a los cedros del Líbano, sin comida ni bebida. Pero, después de quinientos años, llena sus alas de aromas agradables y, cuando el sacerdote comienza el sacrificio en Hellópolis, sale del nido y vuela hacia él”.

San Juan de la Cruz (siglo XVI)

…”que se está el alma abrasando en fuego y llama de amor, tanto, que parece consumirse en aquella llama, y la hace salir fuera de sí y renovar toda y pasar a nueva manera de ser, así como el ave fénix, que se quema y renace de nuevo.”

Baltasar Gracián – El Criticón (siglo XVII)

“¿Quién corteja a esta reina? Sola debe andarse como la fénix.”

Francisco Quevedo – La Fénix (siglo XVII) – Fragmento

Ave del yermo, que sola

haces la pájara vida,

a quien, una, libró Dios

de las malas compañías;

que ni habladores te cansan,

ni pesados te visitan,

ni entremetidos te hallan,

ni embestidores te atisban;

tú, a quien ha dado la aurora

una celda y una ermita,

y sólo saben tu nido

las coplas y las mentiras;

tú, linaje de ti propia,

descendiente de ti misma,

abreviado matrimonio,

marido y esposa en cifra,

mayorazgo del Oriente,

primogénita del día,

tálamo y túmulo junto,

en donde eres madre e hija;

tú, que engalanas y hartas,

bebiendo aljófar, las tripas,

y a puras perlas que sorbes,

tienes una sed muy rica;

avechucho de matices,

hecho de todas las Indias,

pues las plumas de tus alas

son las venas de sus minas;

tú, que vuelas con zafiros;

tú, que con rubíes picas,

guardajoyas de las llamas,

donde naciste tan linda;

tú, que a puras muertes vives

(los médicos te lo invidian),

donde en cuna y sepultura

el fuego te resucita;

parto de oloroso incendio,

hija de fértil ceniza,

descendiente de quemados,

nobleza que arroja chispas…

Helena Petrovna Blavatsky (siglo XIX)

“4º Él es la Ley de la Existencia y del Ser, el Bennu o Fénix, el Ave de la Resurrección en la Eternidad, en quien la Noche sigue al Día y el Día a la Noche – alusión a los ciclos periódicos de resurrección cósmica y de reencarnación humana…”

Hans Christian Andersen – El Ave Fénix (siglo XIX)

“En el jardín del Paraíso, bajo el árbol de la sabiduría, crecía un rosal. En su primera rosa nació un pájaro; su vuelo era como un rayo de luz, magníficos sus colores, arrobador su canto.

Pero cuando Eva cogió el fruto de la ciencia del bien y del mal, y cuando ella y Adán fueron arrojados del Paraíso, de la flamígera espada del ángel cayó una chispa en el nido del pájaro y le prendió fuego. El animalito murió abrasado, pero del rojo huevo salió volando otra ave, única y siempre la misma: el Ave Fénix. Cuenta la leyenda que anida en Arabia, y que cada cien años se da la muerte abrasándose en su propio nido; y que del rojo huevo sale una nueva ave Fénix, la única en el mundo.

El pájaro vuela en torno a nosotros, rauda como la luz, espléndida de colores, magnífica en su canto. Cuando la madre está sentada junto a la cuna del hijo, el ave se acerca a la almohada y, desplegando las alas, traza una aureola alrededor de la cabeza del niño. Vuela por el sobrio y humilde aposento, y hay resplandor de sol en él, y sobre la pobre cómoda exhalan, su perfume unas violetas.

Pero el Ave Fénix no es sólo el ave de Arabia; aletea también a los resplandores de la aurora boreal sobre las heladas llanuras de Laponia, y salta entre las flores amarillas durante el breve verano de Groenlandia. Bajo las rocas cupríferas de Falun, en las minas de carbón de Inglaterra, vuela como polilla espolvoreada sobre el devocionario en las manos del piadoso trabajador. En la hoja de loto se desliza por las aguas sagradas del Ganges, y los ojos de la doncella hindú se iluminan al verla.

¡Ave Fénix! ¿No la conoces? ¿El ave del Paraíso, el cisne santo de la canción? Iba en el carro de Thespis en forma de cuervo parlanchín, agitando las alas pintadas de negro; el arpa del cantor de Islandia era pulsada por el rojo pico sonoro del cisne; posada sobre el hombro de Shakespeare, adoptaba la figura del cuervo de Odin y le susurraba al oído: ¡Inmortalidad! Cuando la fiesta de los cantores, revoloteaba en la sala del concurso de la Wartburg.

¡Ave Fénix! ¿No la conoces? Te cantó la Marsellesa, y tú besaste la pluma que se desprendió de su ala; vino en todo el esplendor paradisíaco, y tú le volviste tal vez la espalda para contemplar el gorrión que tenía espuma dorada en las alas.

¡El Ave del Paraíso! Rejuvenecida cada siglo, nacida entre las llamas, entre las llamas muertas; tu imagen, enmarcada en oro, cuelga en las salas de los ricos; tú misma vuelas con frecuencia a la ventura, solitaria, hecha sólo leyenda: el Ave Fénix de Arabia.

En el jardín del Paraíso, cuando naciste en el seno de la primera rosa bajo el árbol de la sabiduría, Dios te besó y te dio tu nombre verdadero: ¡poesía!”.

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Mostacero de peltre plateado marca WMF estilo Secesión de Vienna realizado en Alemania (1906).

El Movimiento artístico de Austria Secesión de Viena

La Secesión vienesa (también llamada Secessionsstil o Sezessionsstil) formó parte del variado movimiento actualmente denominado Modernismo. Se llama Modernismo a una corriente de renovación artística y literaria desarrollada a finales del siglo XIX y principios del XX que recibió diversas denominaciones: Art Nouveau (en Bélgica y Francia), Modern Style (en Inglaterra), Sezession (en Austria), Jugendstil (en Alemania), Liberty o Floreale (en Italia) y Modernisme o Estil modernista (en Cataluña). Si bien existe cierta relación que los hace reconocibles como parte de la misma corriente, en cada país su desarrollo se expresó con características distintivas.

En 1897 un grupo de artistas, tales como Otto Wagner y sus estudiantes dotados Joseph Hoffmann y Joseph Olbrich conjuntamente con Gustav Klimt, Koloman Moser y otros, aspiraron al renacimiento de las artes y artesanías optando por formas más abstractas y puras en los diseños de los edificios, el mobiliario, el vidrio y el metal. Para ello trataron de reunir a los simbolistas, naturalistas y modernistas. Ellos dieron a luz a otra forma de modernismo en las artes visuales dándole el nombre de Secesión de Viena. Este movimiento surgiría como protesta de la generación más joven hacia el arte tradicional de sus antepasados, una “separación” del pasado hacia el futuro.

Para lograr su objetivo crearon su propio espacio de exposición: una construcción Secesionista de Viena y el arquitecto encargado del proyecto fue Joseph Maria Olbrich, alumno y colega de Otto Wagner. En 1898 se construye la sede de acuerdo a las directivas de Olbrich. Se trataría de un moderno y funcional edificio cuyas características son la expresión misma de esta protesta contra la arquitectura histórica, tan típica de la Viena de finales del siglo XIX. Sobre la puerta de entrada del “Repollo de Oro”, como es conocido popularmente en Viena, puede leerse “A cada tiempo su arte y a cada arte su libertad” (“Der Zeit ihre Kunst der Kunst ihre Freiheit”). La reparación de los daños causados por la Segunda Guerra Mundial rompió, lamentablemente, la concepción original de Olbrich.

En la primera exposición en noviembre de 1898 se presentarán las obras de los más importantes artistas de la época: Gustav Klimt, Koloman Moser, Joseph Maria Olbrich, Max Klinger, Walter Crane, Eugene Grasset, Signac, Charles Robert Ashbee, Charles Rennie Mackintosh, Degas, Arnold Bocklin, Giovanni Segantini, Auguste Rodin, Edvard Munch, Van Gogh, Toulouse-Lautrec, Vuillard, Bonnard, Redon, Gauguin, Otto Wagner y también una buena proporción de artistas belgas como: Fernand Khnopff, Constantin Meunier, Felicien Rops, Theo van Rysselberghe, George Minne,

La Secesión de Viena promovió su diseño estético con la exposición de carteles y su propia revista. Con una duración de seis años (1898 – 1903) la revista Ver Sacrum (primavera sagrada en latín, título inspirado por un poema de Ludwig Uhland) fue el órgano oficial de la Vereinigung Bildender Künstler Österreichs (Asociación de Artistas Visuales Austriacos) que agrupó a los miembros de la Secesión Vienesa. Cabe destacar el simbolismo de la portada que fue creado por su redactor Alfred Roller: las raíces de un árbol en flor que lleva en sus ramas los escudos de armas de la Arquitectura, la Pintura y la Escultura, quiebran un tiesto que le ha quedado chico. La revista declinó tras la marcha sus fundadores: Gustav Klimt, Koloman Moser y Joseph Hoffmann. Al estar destinada a circular sólo entre los miembros de la asociación hoy en día resulta difícil encontrar algún ejemplar de ella. Las palabras Ver Sacrum también aparecerán inscriptas en el lado izquierdo del Pabellón de la Secesión de Viena, haciendo referencia también a un rito antiguo por el cual cada cierto número de años y al entrar la primavera se expulsaba a los jóvenes de la ciudad o tribu para que fundaran una nueva.

En 1902, Gustav Klimt crea el Friso Beethoven como parte de la instalación para la escultura de mármol policromado realizada por Max Klinger sobre el compositor Ludwig van Beethoven (1899-1902, Museo de Leipzig); dicha instalación fue diseñada por Joseph Hoffmann. El Friso de Beethoven se dejó ver solamente un año luego fue desmantelado y vendido.

El 19 de Mayo de 1903 se registrará otra asociación: la Wiener Werkstätte (Talleres Vieneses). Sus fundadores Joseph Hoffmann y Koloman Moser, ambos miembros de la Secesión de Viena, querían ofrecer una salida para los graduados de la Kunstgewerbeschule.

En 1905 los conflictos entre los naturalistas y los estilistas finalmente resultaron irreconciliables. Klimt, Auchentaller, Boehm, Hoffmann, Moser and Roller, se separaran de la Secesión con el argumento de que ya no podían estar asociados a los que se negaban a comprometerse con el “Gesamtkunstwerk” (obra de arte total), término acuñado por Richard Wagner para denominar a un arte que abarcara las destrezas de todas las demás y premisa fundamental del movimiento secesionista.

Beethoven por Max Klinger

Friso de Beethoven de Gustav Klimt

Pabellon de la Secesión de Viena

Ornamento Olbrich

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