Delicada caja cuadrada de peltre plateado estilo art nouveau. Está decorada con hojas y frutos de ginkgo biloba dispuestos simétricamente. Elaboradas salientes que rematan en garras de león que apoyan sobre cuatro soportes esféricos que se encuentran punzonados. Su origen es seguramente francés de alrededor del año 1890.
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El poderoso árbol ginkgo biloba
El ginkgo biloba o árbol de los cuarenta escudos es originario de China. Los científicos creían que se había extinguido, pero en 1691 el alemán Engelbert Kaempfer lo descubrió en Japón y fue introducido en Europa a principios del siglo XVIII. Los ginkgos habían sobrevivido en China. Se encontraban principalmente en los monasterios de las montañas y en los jardines de palacios y templos, donde los monjes budistas los cultivaban debido a sus cualidades. Desde allí se propagó (por semillas) al Japón y a Corea. En Francia se lo llamó de los cuarenta escudos porque fue el precio que se pagó por cada ejemplar cuando fueron adquiridos. La transacción tuvo lugar en 1780 entre un horticultor de Londres que tenía cinco ginkgos y un aficionado parisino llamado Pétigny. El nombre de ginkgo, a su vez, proviene del chino (después también japonés) ginkyo que significa “damasco de plata” (gin=plata, kyo=damasco). Biloba (bilobado), viene del latín “bis” que significa doble y “loba” que quiere decir lóbulo ya que su hoja en forma de abanico tiene una incisión en el medio.
Hace 65 millones de años en el período terciario había al menos dos especies de ginkgos: el adiantoides y el gardneri. El ginkgo europeo había desaparecido hacía dos millones de años y en América del norte ya no existía siete millones de años atrás.
Es un árbol dioico, es decir, que hay ejemplares masculinos y femeninos. Sólo este último puede dar sus frutos. En la madurez tienen la apariencia de un pequeño damasco de color amarillo dorado. La comparación con el damasco acaba allí: en efecto, la fruta de ginkgo no es comestible. Sin embargo, en su interior posee una semilla comestible muy apreciada en Asia, que tostada, constituye un alimento muy popular en fiestas y banquetes. Cuando madura su fruto tiene un olor desagradable y esta es la razón por la cual los individuos masculinos son más frecuentemente cultivados.
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Poema al Ginkgo Biloba de Johann Wolfgang von Goethe (1815)
Las hojas de este árbol, que del Oriente
a mi jardín venido, lo adorna ahora,
un arcano sentido tienen, que al sabio
de reflexión le brindan materia obvia.
¿Será este árbol extraño algún ser vivo
que un día en dos mitades se dividiera?
¿O dos seres que tanto se comprendieron,
que fundirse en un solo ser decidieran?
La clave de este enigma tan inquietante
Yo dentro de mí mismo creo haberla hallado:
¿no adivinas tú mismo, por mis canciones,
que soy sencillo y doble como este árbol?




























