La Yakun Natima o la danza ritual del diablo de Sri Lanka está cargada de drama y no es sólo una farsa diseñada para entretener. Es un cuidadoso ritual con una historia que se remonta hasta el pasado pre-budista de Sri Lanka. En ella se combinan los antiguos conceptos ayurvédicos sobre las causas de las enfermedades así como también un diestro manejo psicológico. Son más de doce horas de danza. Una catarsis para la curación de los pacientes y de la comunidad en la que se mezclarán el estridente humor con los temores profundamente arraigados.
Pero si bien los golpes de los tambores (bereya), la luz de antorchas y el humo de la resina han de contribuir al efecto de esa noche mágica es la cara enmascarada del exorcista o chamán – que personifica en ese momento el poder del demonio encarnado – la que se convierte en el centro de atracción. En la máscara o vesmuna (término que deriva del rey Vesamuna) están todos los temores y ansiedades de los pacientes y de la audiencia. Para el cingalés es este rostro tallado de madera con abultados ojos, nariz protuberante y enorme boca desfigurada y feroz el que representa a la vez la causa y la cura.
Para el etnógrafo, los tradicionales sistemas de creencias y el baile con las máscaras rituales de la costa sur de Sri Lanka proporcionan un rico y fascinante campo de investigación. Para el coleccionista ellas representan una sofisticada forma de arte popular. De madera tallada y pigmentada con tonalidades naturales y resinas, estas máscaras están poseídas por un espíritu animado. Su pátina envejecida, oscurecida por los años de uso y las múltiples reparaciones evidencian la importancia del preciado objeto dentro de su comunidad. En el contexto de la danza ellas son hipnóticas. Fuera de ese contexto son obras maestras de una rica tradición del arte popular.
Estar frente a frente de una colección completa de las máscaras rituales usadas a finales del siglo XIX nos permite apreciar con mayor detalle la esencia de las imágenes y la belleza de estos poderosos talismanes espirituales.
Naga Sanni Yakka
Máscara de las pesadillas
22,86 cm

